Automatización inteligente: cómo saber qué nivel necesita un proceso

Automatización inteligente: cómo saber qué nivel necesita un proceso

Por Ignacio Muñoz Riquelme

No todo proceso necesita inteligencia artificial.

Cuando evalúo una iniciativa de automatización, no partiría preguntando qué herramienta implementar ni dónde incorporar IA. Partiría por una pregunta más importante:

¿Qué nivel de automatización necesita realmente este proceso para generar valor?

Una regla puede resolver una decisión estable. RPA puede ejecutar tareas repetitivas sobre sistemas existentes. La IA empieza a aportar cuando aparecen documentos, lenguaje natural o variabilidad. Y recién evaluaría agentes cuando el proceso requiere coordinar múltiples acciones, herramientas y contexto.

El error está en elegir la tecnología antes de entender el proceso.

Automatizar mejor no significa agregar más tecnología

Hoy es fácil convertir una discusión operacional en una discusión sobre IA.

Pero una arquitectura más sofisticada no es necesariamente una arquitectura mejor.

En ACL powered by DataArt, el enfoque de automatización inteligente parte por diagnosticar dónde existe retorno antes de construir una solución. La propia oferta de ACL combina diagnóstico de procesos, hiperautomatización y operación con SLA, en lugar de partir por una herramienta específica.

Mi criterio sería simple:

  • Si el proceso es estable y basado en reglas, partiría por reglas, integración o RPA.
  • Si requiere interpretar documentos, texto o información variable, evaluaría IA.
  • Si necesita múltiples pasos, contexto y autonomía, recién consideraría agentes.
  • Si una decisión tiene impacto relevante, mantendría supervisión humana donde corresponda.

La complejidad tiene que justificar su existencia.

Automatización con IA ACL powered by DataArt

Un caso donde RPA fue suficiente

No siempre se necesita IA para producir un impacto importante.

En un caso de DataArt para un fondo de pensiones, el equipo utilizó UiPath para automatización y gestión de datos, junto con Tableau para reportería.

Los resultados fueron concretos: conciliaciones que pasaron de 8 a 2 horas, más de 80 reportes bimensuales automatizados y procesos de payroll y cash-out ejecutados 10 veces más rápido.

La conclusión no es que RPA sea mejor que IA.

Es que el problema no requería más inteligencia de la necesaria.

Un caso donde combinar RPA e IA sí tenía sentido

La situación cambia cuando el proceso no solo ejecuta pasos, sino que también debe interpretar información.

En otro caso de DataArt, una compañía financiera necesitaba automatizar facturación, transferir información entre sistemas y validar datos provenientes de documentos.

La solución combinó UiPath, scripts en Python y Amazon SageMaker.

DataArt reportó 5 veces más velocidad de procesamiento, más del 90% de facturas validadas automáticamente y 20% menos errores de facturación.

Lo que me parece relevante del caso no es solamente el resultado.

Es cómo se repartió el trabajo:

RPA ejecutó. La IA interpretó. La arquitectura conectó ambas capacidades.

Eso es automatización inteligente bien entendida.

¿Cuándo consideraría agentes?

No empezaría por agentes si una integración, workflow o RPA puede resolver bien el proceso.

Los evaluaría cuando exista una necesidad real de trabajar con contexto, utilizar distintas herramientas y coordinar una secuencia de acciones que no puede expresarse razonablemente como un flujo rígido.

Según indica Leonel Hernández, Deputy CTO de ACL powered by DataArt, estas herramientas no deberían operar como silos independientes, sino integrarse al mismo ciclo de desarrollo, desde la definición de historias de usuario hasta el código, las pruebas y la evidencia.

Pero mientras más autonomía tiene una solución, más importantes se vuelven preguntas como:

  • ¿Qué puede ejecutar?
  • ¿A qué información puede acceder?
  • ¿Qué requiere aprobación humana?
  • ¿Cómo se registra cada acción?
  • ¿Quién responde cuando algo falla?

ACL ya plantea sus soluciones de automatización con supervisión humana en puntos críticos, trazabilidad y reversibilidad de las acciones.

Para mí, esa es una condición de diseño, no una capa que se agrega al final.

Cuatro preguntas antes de aprobar una automatización

Antes de elegir tecnología, intentaría responder cuatro cosas.

1. ¿Qué indicador quiero mover?

Tiempo de ciclo, costo por transacción, errores, backlog, SLA o capacidad del equipo.

Sin una línea base, puedo demostrar que una tecnología funciona, pero no necesariamente que genera valor.

2. ¿El proceso está suficientemente entendido?

Si las reglas cambian constantemente, existen demasiadas excepciones o nadie tiene ownership claro, todavía no partiría automatizando.

Primero resolvería el proceso.

3. ¿Dónde está realmente la complejidad?

Puede estar en una interfaz legacy, en documentos, en integraciones, en una decisión o en la coordinación entre sistemas.

Según explica Doris Soto Aguirre, de ACL powered by DataArt, la calidad de las pruebas generadas con IA sigue dependiendo de la calidad del contexto y de los requerimientos: si no incorporan los riesgos reales del negocio, la automatización puede generar casos técnicamente válidos, pero de poco valor.

Esa respuesta debería determinar la arquitectura.

4. ¿Quién operará la solución después del piloto?

Un piloto no es producción.

Alguien tendrá que gestionar excepciones, cambios, métricas, accesos y continuidad operacional.

Si ese responsable no existe, la automatización todavía no está lista para escalar.

Mi recomendación: usar la menor complejidad que resuelva bien el problema

Si una regla funciona, usaría una regla.

Si el trabajo es repetitivo y estable, evaluaría RPA.

Si necesito interpretar información variable, incorporaría IA.

Y si existe una necesidad real de contexto, herramientas y autonomía, recién evaluaría agentes.

No lo veo como una postura conservadora frente a la inteligencia artificial.

Lo veo como una forma de poner la IA donde realmente puede ampliar el valor del proceso.

ACL ya cuenta con experiencia en automatización y RPA, mientras que DataArt aporta casos internacionales que muestran arquitecturas y resultados concretos en distintos escenarios. La combinación permite abordar el problema desde el diagnóstico hasta la operación, sin asumir que una misma tecnología es la respuesta para todos los procesos.

¿Tienes un proceso candidato, pero todavía no está claro qué nivel de automatización necesita?

Puedo ayudarte a revisar el proceso, las excepciones, los sistemas involucrados y el caso de negocio antes de definir la arquitectura.

Conversemos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la automatización inteligente?

Es un enfoque que combina reglas, integración, RPA, IA u otras capacidades según las necesidades reales de un proceso, en lugar de aplicar una única tecnología a todos los casos.

¿Cuándo conviene usar RPA?

Cuando el proceso es repetitivo, estable, basado en reglas y debe interactuar con aplicaciones o sistemas donde una integración directa no siempre está disponible.

¿Cuándo tiene sentido incorporar IA?

Cuando el proceso necesita interpretar información variable, documentos, lenguaje natural, clasificar casos o detectar patrones que no pueden resolverse eficientemente mediante reglas.

¿Cuándo conviene evaluar agentes de IA?

Cuando el proceso requiere contexto, múltiples pasos y coordinación entre herramientas, y existe una arquitectura de gobierno capaz de controlar su autonomía.

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